El sol vuelve a brillar,
cuando dejo de aferrarme,
a todo lo que me hace mal.
Las ventanas se abren
y la brisa vuelve a acariciar,
mis viejos pensamientos que ya no están.
Tu estás donde debes,
y yo continúo acá.
Separados por un simple cristal.
Pero decir adiós ya no duele,
ya no hay nada que curar.
Todo lo malo quedó detrás.
Era hora de detener el paso,
bajarme del tren,
sentir el sol en mis ojos, quemando mi piel.
No puedo sostenerme
a un simple sueño del ayer,
tengo que seguir adelante, buscando mi propio ser.
Nos veremos algún día,
si es que vuelvo a aparecer.
Solo sigue tu vida, que yo lo haré también.